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Desarrollo económico y social como ejes clave para su erradicación 


En Ecuador, la desnutrición infantil sigue siendo un desafío significativo que afecta el bienestar y el desarrollo de millas de niños en el país. A pesar de los avances logrados en los últimos años, los índices de desnutrición crónica infantil (DCI) aún reflejan la necesidad de un enfoque integral que aborde los factores económicos y sociales subyacentes. Este artículo examinará los datos reales sobre la desnutrición infantil en Ecuador, así como los ejes importantes que deben ser considerados en la planificación de estrategias efectivas para combatir este problema. 

I. Situación actual de la desnutrición infantil en Ecuador: Según el informe más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador, la desnutrición crónica afecta alrededor del 23% de los niños menores de cinco años en el país. Esto implica que aproximadamente 380.000 niños no tienen acceso a las oportunidades adecuadas para un desarrollo saludable. Es importante destacar que este problema es aún más frecuente en las zonas rurales y en las regiones de la Sierra y la Amazonía. 

De acuerdo con un estudio realizado por la CEPAL en 2017, la malnutrición en Ecuador, considerando tanto sus costos directos como indirectos, representa aproximadamente el 4,3% del PIB. Dentro de este porcentaje, el 60% corresponde a la desnutrición crónica infantil, lo que se convierte en un obstáculo significativo para el logro de la prosperidad y el desarrollo en el país. Es por ello que invertir en nuestra prevención y reducción de la desnutrición crónica infantil se presenta como la opción con mayor retorno para nación. 

Resulta preocupante que alrededor de uno de cada cuatro niños en Ecuador se produzca desnutrición crónica, una condición que tiene consecuencias negativas a largo plazo tanto en su desarrollo físico como cognitivo. Por lo tanto, es fundamental tomar medidas urgentes y efectivas para abordar este problema y garantizar un futuro saludable y próspero para nuestra población infantil. 

II. Factores económicos y sociales clave en la desnutrición infantil

Pobreza y desigualdad: La desnutrición infantil está estrechamente relacionada con la pobreza y la desigualdad. Según datos del Banco Mundial, alrededor del 25% de la población ecuatoriana vive en situación de pobreza, lo que limita el acceso a alimentos nutritivos y servicios básicos de salud y saneamiento. la DCI tiene un claro perfil socioeconómico, es así que las niñas y niños menores de 5 años que habitan en hogares con ingresos per cápita superiores a USD 1.000, tienen una probabilidad del 10% de padecer DCI, mientras que la probabilidad de que las niñas y niños sufran de DCI, en hogares pobres, alcanza el 30% (Ensanut, 2018). Las limitaciones básicas del hogar impiden el acceso a una alimentación adecuada y suficiente para la edad, un menor acceso a servicios críticos como agua, saneamiento, higiene, desarrollo infantil, salud, protección y vivienda, entre otros. 

Acceso limitado a alimentos nutritivos: Las comunidades más afectadas por la desnutrición infantil en Ecuador a menudo tienen un acceso limitado a alimentos nutritivos ya una dieta diversificada. La falta de acceso a una alimentación adecuada agrava el problema de la desnutrición. La seguridad alimentaria se refiere al acceso físico, social y económico a una dieta completa, nutritiva y equilibrada para todos los miembros del hogar. En los hogares que experimentan inseguridad alimentaria, esta preocupación comienza con la falta de acceso a suficientes nutrientes (inseguridad leve), luego se enfrentan a una reducción en las porciones y la variedad de alimentos (inseguridad moderada) y, en última instancia, a la experiencia de la hambruna (inseguridad severa) (Ensanut, 2018). 

Aunque la relación entre la seguridad alimentaria y la desnutrición crónica infantil (DCI) no es tan evidente como en otras dimensiones, existe una conexión directa. A medida que empeora la inseguridad alimentaria, aumenta la prevalencia de la DCI. Sin embargo, es importante destacar que cerca de la mitad de los infantes que padecen DCI viven en hogares donde no se experimenta inseguridad alimentaria. Esto demuestra que el problema de la DCI trasciende la capacidad de los hogares para garantizar el acceso a los alimentos necesarios. 

Brechas en los servicios de salud y educación: El acceso a servicios de salud y educación de calidad es fundamental para prevenir y abordar la desnutrición infantil. Sin embargo, en Ecuador persisten disparidades en la disponibilidad y calidad de estos servicios, especialmente en áreas rurales y entre grupos vulnerables. 

Al examinar la cobertura de servicios para la primera infancia, se observa que el 17% de las madres de niños menores de 2 años no acudieron a los 5 controles mínimos recomendados durante el embarazo. Además, el 20% de las madres con hijos menores de 2 años con desnutrición crónica infantil no asistieron a los 5 controles mínimos recomendados durante el embarazo. 

La capacidad y calidad de los servicios de primera infancia para prevenir y erradicar la desnutrición crónica infantil enfrentan desafíos significativos, especialmente en el Ministerio de Salud Pública (MSP) y el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES). Según un estudio realizado por la GIZ en abril de 2021, las unidades de salud han enfrentado dificultades para brindar los servicios prioritarios, como atención materno-infantil, salud del niño, vacunación, educación y asesoramiento familiar. Estas dificultades incluyen la falta de suministros para vacunación (67%), falta de insumos para realizar tamizajes (42%) y falta de micronutrientes (39%), como hierro, multivitaminas y minerales en polvo. También existe una carencia de equipamiento, especialmente la necesidad de equipos de ecografía (90%),  

III Ejes importantes para combatir la desnutrición infantil:  

Mejora de la seguridad alimentaria: Se deben implementar políticas y programas que promuevan la producción y acceso a alimentos nutritivos, especialmente en las áreas rurales y entre los grupos más vulnerables. Esto implica fomentar la agricultura sostenible, apoyar a los pequeños agricultores y promover la diversificación de cultivos para asegurar una dieta equilibrada y nutritiva. 

Fortalecimiento de los sistemas de salud y nutrición: Es fundamental invertir en la mejora de la infraestructura y el acceso a servicios de salud y nutrición de calidad. Esto implica garantizar la disponibilidad de centros de atención médica, fortalecer la capacitación de los profesionales de la salud y promover la educación nutricional para las familias. 

Enfoque en la primera infancia: La etapa de la primera infancia es crítica para el desarrollo y la prevención de la desnutrición. Es importante implementar programas integrales que brinden atención médica, nutrición y estimulación temprana a los niños desde el nacimiento hasta los cinco años. Estos programas deben involucrar a las familias y las comunidades para promover prácticas de cuidado y alimentación satisfactoria. 

Empoderamiento de las mujeres: El empoderamiento de las mujeres desempeña un papel crucial en la lucha contra la desnutrición infantil. Es fundamental promover la igualdad de género, el acceso a la educación y el empleo digno para las mujeres, lo que les permitirá tomar decisiones informadas sobre la alimentación y el cuidado de sus hijos. 

Coordinación intersectorial y participación comunitaria: Combatir la desnutrición infantil requiere una acción conjunta de múltiples sectores, como la salud, la agricultura, la educación y el desarrollo social. Es necesario establecer mecanismos de coordinación efectivos entre estos sectores y fomentar la participación de las comunidades en la identificación de problemas y la implementación de soluciones. 

La desnutrición infantil en Ecuador es un desafío complejo que requiere un enfoque integral y multidimensional. Es necesario abordar los factores económicos y sociales subyacentes, como la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a alimentos nutritivos y servicios de salud y educación. Al planificar estrategias para combatir la desnutrición infantil, es crucial fortalecer la seguridad alimentaria, mejorar los sistemas de salud y nutrición, enfocarse en la primera infancia, empoderar a las mujeres y promover la coordinación intersectorial y la participación comunitaria. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo podremos reducir de manera significativa la desnutrición infantil y asegurar un futuro saludable y próspero para todos los niños en Ecuador. 

Desde la Fundación Emmanuel DCN, nos dedicamos a promover y respaldar programas que se centran en el desarrollo económico y social. Nuestra misión es fortalecer la agricultura familiar como uno de nuestros pilares fundamentales, con el objetivo de mejorar las condiciones económicas de los pequeños productores que contribuyan a garantizar la alimentación, contribuyendo a disminuir los índices de DCI. 

Para lograrlo, hemos implementado programas integrales que brindan capacitación especializada, transferencia de tecnología y provisión de insumos a bajo costo. Además, hemos establecido acuerdos de colaboración estratégica con asociaciones locales, prefecturas provinciales, municipios y organismos de cooperación internacional. 

Reunion con el Prefecto de Chimborazo. Tema Desnutrición Infantil.

Reconocemos que este desafío es exigente, pero estamos plenamente convencidos de que el trabajo dignifica a las personas y fomenta el desarrollo social. Creemos firmemente en el potencial de la Agricultura Familiar Campesina, para generar un impacto positivo en las comunidades, fortaleciendo las economías locales y mejorando la calidad de vida de los agricultores y sus familias. 

Nuestro compromiso no se limita únicamente a la implementación de programas, sino que también nos esforzamos por crear sinergias y alianzas estratégicas con diversos actores, tanto a nivel local como internacional, para maximizar el impacto de nuestras acciones. 

Autor: 

Ing, Ivonne Salamanca, MBA 

Directora de Proyectos de Desarrollo 

Julio 2023